Augusta: ¡¿Qué haces?! ¿Por qué tienes una pistola?
Pablo: ¡Porque tú no me dejas estar con la mujer que amo!
Juan (se levanta): ¡¿De qué diablos estás hablando!?
Carolina: No se peleen…
Pablo (interrumpe): Carolina y yo nos amamos y nadie nos va a impedir
estar juntos.
Héctor: ¡Cálmense! (Se
acerca despacio hacia Pablo pero Pablo le dispara, todos se inmóviles en
silencio)
Carolina y Augusta gritan
Augusta: ¡Pablo eres un desgraciado! Eres un hijo de la calle,
ni siquiera eres mi hijo. Nunca te he amado, estabas aquí con nosotros sólo por
Héctor.
Carolina interrumpe: ¡Basta!
Augusta le da una cachetada a Carolina y Pablo dispara a Augusta.
Juan le empieza a hablar a Pablo sobre su infancia
intentando calmarlo.
Juan: Te acuerdas cuando nos compraron una pelota de fútbol
y jugábamos juntos...
Pablo interrumpe: ¡Pero solo jugábamos cuando tú querías, igual con
Carolina!
Pablo dispara a Juan. Carolina besa intensamente y
apasionadamente a Pablo junto al cuerpo muerto de Juan.
Carolina le susurra al oído a Pablo: ¡Te Amo! Pero el bebé que espero no es tuyo es de… Héctor.
Pablo: ¡Hija de …! ¡Qué diablos me estás diciendo!
Carolina: ¡Héctor y yo nos amábamos pero ahora sólo te amo a
ti!
Pablo pierde el control la mira la abraza y la besa.
Después se oye un solo disparo. Directo al estómago de Carolina. Pero sólo era
el sonido no era un disparo.
Pablo: ¡Lo siento!
Carolina: ¡Es un milagro! Es una señal del cielo…
Pablo: ¡Lo vamos a criar juntos! ¡Te amo Carolina! ¡Vamos a
rehacer nuestra vida con nuestro hijo!
Ellos se agarran de la mano y caminan hacia la
puerta se suben al carro y manejan hacia el atardecer. Nunca volvieron atrás.
FIN.
Por Emma, Libby y Michelle.
No comments:
Post a Comment